Visión de fotógrafo. Andrea Jiménez.

Bien sabéis que nos encanta acercaros talentos dentro de este, a veces difícil, mundo bodil, y que si podemos aportar nuestro pequeño, casi paupérrimo, granito de arena para que grandes profesionales consigan proyección y sobre todo os hagan a vosotros personas más felices, mejor que mejor, que finalmente os enamoren y sean parte de vuestros eventos (bodas, celebraciones familiares, sesiones de embarazo,bebés…..)

Así que de nuevo volvemos ala carga, esta vez os traemos una fotógrafa de bandera, que poco a poco con cariño y esfuerzo se va haciendo un hueco, desde Cantabria…… Andrea Jiménez.

Compartimos la entrevista realizada a esta fotógrafa con la que además hemos tenido e placer de trabajar más que satisfactoriamente, y estamos deseando ver los reportajes realizados a nuestra increíble pareja de arandinos, E&D.

Cuéntame un poco cómo empezaste en esto de la fotografía. Qué estudiaste y qué te derivó a enfocarte en el sector nupcial?

La fotografía ha sido una pasión que me ha acompañado desde niña.

Me crié con mis abuelos, y mi abuelo aunque maquinista naval de profesión, fue un gran amante de la fotografía al que recordaré siempre con su Voigtländer en las manos. Ya su padre fue fotógrafo profesional en Castro Urdiales, mi tío también hacía fotografía de retrato y paisaje… viví cierta tradición en casa en ese sentido. Estudié dirección de obras y en el primer curso teníamos fotografía como asignatura. Ahí adquirí mis primeros conocimientos técnicos.

Profesionalmente me dediqué a las reformas hasta que por cuestiones de conciliación hace cinco años abandoné ese sector y decidí dedicarme al mundo de la fotografía. Y salvo formaciones muy concretas, mi aprendizaje ha sido mayoritariamente autodidacta. La formación específica que no recibí en su día digamos que la suplí con mucho empeño y esfuerzo.

Con respecto al sector nupcial, supongo que como muchos compañeros pensé que sería el fondo de negocio que podría darme de comer con cierta “continuidad”, sin más pretensiones. Lo que no sabía entonces es hasta qué punto iba a “engancharme” artística y emocionalmente a las bodas.

Cómo has conseguido hacerte un hueco en este sector tan complicado y con tanta competencia?

Ha sido un camino duro, sobre todo al principio porque careces de un porfolio potente que te avale. Pero creo que arrancar mi negocio en un lugar como Reinosa me ha ayudado muchísimo. Nunca es igual lanzarte a la jungla en una gran ciudad, y Reinosa que es donde resido, me dió la oportunidad de comenzar a hacer mis primeros reportajes para personas que confiaron a ojos ciegos en mis posibilidades. Y aquí la gente es fiel y tremendamente agradecida, de modo que yo di el cien

por cien y todo el mundo respondió de un modo que hoy aún me sorprende. Después de generar mis primeros trabajos sociales la progresión cada temporada ha sido ascendente, la web, las redes sociales y el boca a boca han hecho el resto, hasta hoy con una agenda bastante apretada y trabajando por el resto de España. Pero yo como los Lannister ¡no olvido mis deudas! y siempre estoy agradecida de cuanto ha hecho el Valle de Campoo porque yo levante el vuelo. Y por otro lado tener buenos compañeros de oficio en los que apoyarse y hacer piña ha sido fundamental.

Vemos que tienes web, aparte de esto y de redes sociales, te vemos activa en ellas. ¿Tienes oficina física, o te amoldas a visitar a tus posibles clientes?

Mi despacho está en mi casa a día de hoy, y volvemos a la conciliación: soy mamá de dos peques y para mí es la mejor opción. Al no plantearme la fotografía de estudio, me encuentro cómoda con este sistema. Me comunico con mis clientes vía mail, teléfono, videollamada, y para vernos siempre encontramos la manera de coincidir en algún lugar agradable. Pero en definitiva la tecnología es básica para mí porque muchas de mis parejas viven fuera de Cantabria o de España.

¿Sueles realizar muchas editoriales a lo largo del año?

Mínimo una vez al año me gusta juntarme con mis mejores amigos y compañeros del sector para realizar un set de inspiración nupcial. Digamos que nos gusta “fabricar” desde nuestro punto de vista, la boda que ese año estéticamente nos ha faltado y nos hubiera gustado tener.

Cómo preparas el trabajo en una boda, también preboda y postboda? Algún truco que ayude a tus parejas a transmitir lo que quieres que se plasme en tus fotografías?

Todo lo baso en la comunicación y la confianza entre los tres. Me gusta saber quiénes son, qué les apasiona, qué lugares significan algo para ellos, conocer si es posible su historia… Eso me ayuda muchísimo a dibujar sus reportajes antes de que los mismos sucedan. El resto sale solo si el feeling entre todos funciona. Y a nivel organizativo ya lo demás es logística.

Utilizas mucho el post proceso en tus reportajes?

Para mí es fundamental porque disparo mis fotografías en Raw, que digamos que es el equivalente a un negativo en el mundo digital. Eso quiere decir que el revelado es necesario. Más allá de eso, la edición de las fotos es el sello de identidad que nos distingue a unos fotógrafos de otros, cada uno tenemos nuestra impronta en esto del procesado. Lo que no hago por norma es retoque en  photoshop, me gusta la fotografía documental y no alterar la realidad, mucho menos en el físico de las personas.

Trabajas sola o también cuentas con equipo de confianza por si fuese necesario mayor cobertura?

Trabajo mayoritariamente sola pero dispongo de segundo fotógrafo siempre que la pareja o el reportaje lo requieren.

Qué es lo que más te gusta de una boda?

Sin lugar a dudas el trato con las personas. Los novios, las familias, los amigos… Y la narrativa me maravilla, intentar ir más allá de la parte “cosmética” de esos eventos y poder contar una historia: la de una pareja que se ama y se rodea un día concreto de personas imprescindibles en su vida. Pequeñas historias dentro de una sola: la boda. Así me gusta verlo.

Un imprescindible, y que nunca dejas en casa, a la hora de realizar un reportaje?

El 24mm es mi gran aliado, y el flash para las fiestas, aunque reconozco que este último no es mi mejor amigo.

Ventajas de tu trabajo? ¿Algún inconveniente?

Ventajas son muchas. Dedicarme a lo que más me gusta es la primera. Conocer personas, siempre digo que cada fin de semana hago unos 150 amigos de media! Y poder contar con mi fotografía emociones e historias bonitas, que total, de cosas feas está ya el mundo sobrado.

¿Inconvenientes? Cada trabajo requiere lo suyo sin duda, el nuestro en concreto supone muchas horas separado de tu familia y trabajar casi siempre los días en que el resto del universo descansa, lo que te permite poco tiempo para el ocio y estar con los tuyos. Pero a día de hoy compensa.

Una canción que te defina.

“Disfruto” de Carla Morrison. No sé si me define pero es la canción que me desmorona.

Un libro?

Ensayo sobre la ceguera, de Saramago.

Alguien a quien admires y te haya servido de inspiración.

Mi abuela, no me lo tengo que pensar.

Proyectos futuros?

Quizá encontrar tiempo para algún proyecto personal de fotografía documental que nada tiene que ver con la fotografía comercial.

Un deseo para final de 2018 y sobre todo para el 2019.

Poder continuar dedicándome a este oficio y que la suerte que tengo con las parejas que encuentro continúe como hasta ahora.

Millones de Gracias Andrea por atendernos y por estar siempre tan predispuesta a hacer cumplir esos sueños que fabricamos para las parejas.

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